30% de la producción mundial de alimentos se pierde o desperdicia


Las pérdidas de alimentos se refieren a la disminución de la masa comestible para el consumo humano a través de los diferentes segmentos de la cadena de suministro. Además de las pérdidas cuantitativas, los productos alimenticios también pueden presentar un deterioro en calidad, lo cual conduce a una pérdida de valor económico y nutricional.

El desperdicio de alimentos se refiere a las pérdidas de alimentos derivados de la decisión de desechar los alimentos que todavía tienen valor. El desperdicio de alimentos se asocia principalmente con el comportamiento de los vendedores minoristas, el sector de servicio de alimentos y los consumidores, pero el desperdicio y las pérdidas de alimentos ocurren a lo largo de la cadena de suministro de alimentos.

No se cuenta con estimaciones exactas de la magnitud de las pérdidas y desperdicios, sobre todo en los países en desarrollo. Sin embargo, no hay duda de que los niveles de pérdidas y desperdicio de alimentos siguen siendo inaceptablemente altas.

Los estudios recientes encargados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estiman que anualmente las pérdidas mundiales de los alimentos y de desperdicio son aproximadamente un 30% de cereales; 40-50% de las raíces, tubérculos, frutas y hortalizas; 20% de las semillas oleaginosas, productos cárnicos y lácteos; 30% de pescado y mariscos.

Por lo anterior la FAO instrumentó y lidera el programa SAVE FOOD: que es una Iniciativa Mundial sobre la Reducción de Pérdidas y el Desperdicio de Alimentos mediante la colaboración constante con los donantes, los organismos bilaterales y multilaterales y las instituciones financieras (la ONUDI, el Banco Africano de Desarrollo, Banco Mundial, el FIDA, el PMA, la Unión Europea y otros) y socios del sector privado (la industria del envasado de alimentos) para desarrollar e implementar el programa sobre la reducción de pérdidas y desperdicio de alimentos.

El plan inicial de esta iniciativa mundial se basa en cuatro pilares principales:

1.- La colaboración entre los organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma y otros asociados claves. Esto implica la movilización de recursos, así como la concepción y ejecución de las actividades de la iniciativa;

2.- La iniciativa SAVE FOOD, cuyo objetivo es promover la creación de redes entre los interesados en la industria de alimentos (incluyendo los fabricantes de la industria del embalaje, creadores de políticas e investigadores), con miras a desarrollar soluciones para reducir las pérdidas de alimentos y desperdicio a lo largo de las cadenas de suministro de alimentos. Un componente importante es una campaña mediática que busca aumentar la conciencia de las pérdidas alimentos y del desperdicio de alimentos a nivel mundial.

3.- Políticas e inversiones de apoyo basados en evidencia. Una serie de estudios de campo se llevarán a cabo a nivel regional, combinando un enfoque de cadena de alimentos para evaluar pérdidas con el análisis de costo-beneficio para determinar qué intervenciones para reducir pérdidas de alimentos producen los mejores retornos por inversión.

El programa se enfocará en los sectores centrales, donde las pérdidas son conocidas por ser un problema grave: los granos alimenticios, frutas y hortalizas, raíces y tubérculos, lácteos, carne y pescado. Los estudios de campo resultarán en programas y proyectos de inversión para ejecutar acciones que reduzcan las pérdidas de alimentos.

4.- Congresos Regionales SAVE FOOD. Las dimensiones de las pérdidas y el desperdicio de alimentos en las regiones serán estudiadas. Las soluciones apropiadas serán presentadas y discutidas en los congresos regionales con la participación amplia de partes interesadas, con miras a aumentar su compromiso y la movilización de financiamiento para la aplicación de programas regionales de reducción pérdida y desperdicio de alimentos.

La importancia de este programa radica en que la reducción de las mermas en los productos alimenticios generará una mayor oferta de proteínas y calorías; con ello es muy probable que los precios de los alimentos se estabilicen un poco y se reduzca el severo problema del hambre y la desnutrición que padecen alrededor de mil millones de personas en todo el mundo.

Asimismo, la calidad de los de los alimentos se mejorará, puesto que con medidas eficientes de manejo postcosecha y procesamiento se reducirán las mermas, se mejorará el valor nutricional y la inocuidad de los productos comestibles.

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